Pedro Sánchez anunció esta semana su voluntad de convertir la recomendación legal en obligatoria: 23 horas lectivas máximas en Primaria y 18 en Secundaria y Bachillerato. Eso, en resumen, supone contratar de cerca de 15.000 profesores más con un coste de al menos 600 millones de euros que -por supuesto- cubrirán las CCAA sin recibir mayor financiación por ello. ¿De quién dependen? Del PP. Pues ya está.

Las CCAA má afectadas serán:

  • Madrid, que deberá de pasar de 25 a 23 en primaria y de 20 a 18 en Secundaria
  • Asturias, que deberá pasar de 25 a 23 en primaria y en Secundaria de 18/21 a 18
  • Galicia cumple en Primaria pero en secundaria debe pasar de 20 a 18
  • Castilla la Mancha debe pasar de 24 a 23 en Primaria y de 19 a 18 en Secundaria

Pero también hay otras CCAA menos afectadas:

  • Aragón tiene que pasar de 19 a 18 en Secundaria
  • Cantabria de 24 a 23 en Primaria de 18/20 a 18 en Secundaria
  • Castilla y Léon, de 24 a 23 en primaria y de 18/20 a 18 en Secundaria
  • Extremadura cumple en Primaria pero en secundaria debe pasar de 18/21 a 18
  • Incluso Ceuta y Melilla, dependientes del ministerio de Educaciòn deben concretar las 18/21 horas de Secundaria en 18

La Rioja, País Vasco, Murcia, Baleares, Cataluña y Navarra, prácticamente cumplen.

Además de todo esto, el presidente ha anunciado un recorte en las exigencias burocráticas de los profesores.

Y todo estaría muy bien si la reforma ayudara a mejorar la educación en España. Pero es muy probable que no lo haga.

Invertimos casi 70.000 millones de euros en educación, hemos duplicado nuestro presupuesto y nuestro porcentaje respecto al PIB. También hemos reducido la ratio profesor/alumno y hemos incrementado sustancialmente la remuneración de los maestros. Con todo, no hemos mejorado nuestro resultado en el informe PISA sino más bien lo contrario.

¿Por qué? Porque no valoramos el esfuerzo y la creatividad. Porque no buscamos compararnos con los mejores sino con los mediocres. Porque hemos renunciado a la excelencia y hemos convertido las escuelas en aparcamiento de niños. Porque toleramos que haya “Imperativos Legales”, alumnos que permanecen en el aula obligados por su edad, pero absolutamente rebeldes, pasotas y corrosivos para el resto.

Cedemos a profesores con vocación de ‘fofos’: menos niños, menos horas y jornada intensiva. El resultado que obtenemos es niños fofos incapaces de elevar la productividad.

No es un asunto presupuestario. Es un problema de diseño, de modelo, de valores. Si el valor está equivocado el resultado no será mejor sino peor.

Luis Losada Pescador (Actuall.com)

Categorizado en:

Política,

Última Actualización: 22/09/2025

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