Pedro Sánchez ha dicho que España y Cataluña somos dos países extraordinarios, y con esta frase ha intentado igualar a una gran nación con una comunidad autónoma de cuatro provincias que quiere ser independiente.
El dictador español que nos gobierna en estos tiempos previos al fin del mundo tendrá un final acorde con su miserable condición porque al ir traspasando todos los límites de la democracia y el engaño, un día se encontrará huérfano de aduladores y rodeado de odiadores a los que por miedo no pone un pie en la calle.
Este el signo de estos tiempos. Estamos en la etapa anterior a la hecatombe final en la que los agnósticos se preocupan, los ateos navegan en un mar de dudas y los creyentes viven en un sin vivir por culpa de los mensajes que el pasado ha resucitado para recordarnos que la vida camina hacia el caos.
La llegada al poder de personajes de signo contrapuesto que coinciden en reencarnase en los fantasmas de un tiempo que creíamos haber superado nos sitúa ante un escenario internacional, posiblemente sin precedentes, en el que es difícil encontrar a un solo líder que no sea un mediocre, un irresponsable o un psicópata.
En Estados Unidos Donald Trump ha cometido y sigue cometiendo delitos. En Venezuela Nicolás Maduro encarcela y asesina a opositores. En España Pedro Sánchez incumple la Constitución y se comporta como un dictador. Una epidemia de maldad ha conseguido poner de acuerdo a gobernantes de la derecha y la izquierda más radical al tiempo que las bases que les apoyan han comprado el mensaje de que más vale un político que odie a la mitad de la población que uno que trabaje por la concordia y el consenso.
El cáncer es la ideología de los que no tienen ideas y alimentan el servilismo esclavista con el que obedecen a los suyos y el odio irracional contra los que consideran sus enemigos, aunque nunca han intercambiado una conversación normal sobre sus ilusiones, sus alegrías o sus preocupaciones.
Pongo mi esperanza en la gente joven, y cuando hablo de la juventud excluyo de la ecuación a los insolventes culturales y morales que pueblan los foros de las televisiones basura que es el lugar donde chapotean la indigencia cultural y moral de una parte de la generación perdida.
Diego Armario