Resulta que las empresas ya no buscan tanto a los “señoritos de toga y birrete” como a los licenciados de Formación Profesional. Una revelación que parece tan moderna como descubrir que el fuego quema. Mientras tanto, nuestro inquilino en La Moncloa, en su inagotable capacidad para deslumbrar con anuncios de ciencia ficción, decide prometer 13.000 millones en aeropuertos… ¡para dentro de seis años!
Claro, uno se pregunta si piensa seguir en Moncloa hasta 2031 o si lo que quiere es reservarse la sala VIP del aeropuerto de Barajas como jubilado honorífico. Lo llamativo es que, mientras los empresarios reclaman perfiles reales y prácticos, Sánchez insiste en vender proyectos tan palpables como un holograma.
Y aquí encaja perfectamente la vieja sentencia latina: “Vincit qui patitur” — Vence quien soporta.
Porque, efectivamente, los españoles somos campeones olímpicos en soportar. Aguantamos el precio de la luz, la gasolina, la inflación, las encuestas del CIS y, sobre todo, la verborragia de promesas a largo plazo, que ya parecen bonos del Estado, no se sabe si algún día se cobrarán.
En el fondo, quizás la clave de la supervivencia nacional esté ahí, en soportar, callar y esperar a que el vendaval de ocurrencias se disuelva solo. Así que sí, al final venceremos… aunque sea por pura resistencia pasiva frente a semejante fenómeno fantasmal.
Salva Cerezo