La paciencia tiene un límite. Y ya se ha colmado. Adamuz ha sido la gota que ha colmado el vaso. El estallido social ha llegado. Y el gobierno lo sabe. Por eso es tan cauto. Por eso Sánchez está desaparecido bajo el presunto “luto”. Por eso tres cuartas partes de la alta velocidad sufre restricciones. T

ienen miedo al pueblo, a la indignación social. Y en Cataluña, igual. Cuatrocientos mil catalanes no saben cómo ir a trabajar y todo mensaje que reciben por respuesta es que reciben es que intenten teletrabajar…

Llueve sobre mojado porque el sanchismo ha dejado tirados a los afectados del volcán de la Palma y a los de la dana, a los de los incendios y todos los españoles con el apagón y ahora a las víctimas de Adamuz. No es sólo incompetencia; es prioridades desordenadas. Si lo principal es la coima, la infraestructura es secundaria. Si lo importante es la construcción de la supuesta ‘nación catalana’, el servicio de Cercanías es secundario.

Si mi objetivo es aniquilar al adversario, no me centro en las 500 veces que Adif bajó la velocidad por el estado de la vía la semana previa al accidente. Si estoy más en tuiter que gobernando ocurre que Adif tarda 6 minutos en contactar con el Alvia siniestrado sin saber que había colisionado. ¿Viajan a oscuras?

Si priorizo la batalla contra el cambio climático frente a la seguridad, premio a quien utilice un 50% de material reutilizado para la infraestructura ferroviaria. No tenemos planeta B, pero las 42 víctimas de Adamuz no tienen otra oportunidad.

Y luego, la avaricia y la mentalidad de que el dinero crece en los árboles. Crece el tráfico y todos contentos. Pero la inversión por pasajeros se reduce en un 30%. Más para la ‘buchaca’. La personal, claro.

Y lo peor es que se siguen sin aprender las lecciones. Y por eso Puente se permite hablar de “contratiempo” en un sistema ferroviario “muy bueno”. La actitud de siempre: que escampe la tormenta.

El problema es que los maquinistas no están dispuestos a ser ninguneados más tiempo. Porque el ninguneo cuesta vidas. Han convocado una huelga de 3 días, del 9 al 11 de febrero. Y no van a parar. “La rabia es que todos sabemos quién es el culpable”, dicen.

Puente ha eliminado la posibilidad de que las víctimas supervisen a la comisión de investigación. Europa ya duda de la independencia de la comisión en la que la voz cantante es alguien nombrado por Transportes. La agencia europea de Seguridad Ferroviaria denuncia que la seguridad haya quedado relegada. Pero la verdad siempre triunfa.

Y de momento ya sabemos que las ruedas de los trenes que circularon antes del siniestrado están dañados. No hay duda de que el problema está en la vía. Y esta es responsabilidad de Adif. O sea, del gobierno.

Es decir, de su desidia, su incompetencia y su presunta corrupción.

Luis Losada Pescador (Actuall.com)

 

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Última Actualización: 22/01/2026

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