La cuestión de la neutralidad es la clave para una España independiente ¡y democrática!, aunque muchos que se declaran patriotas (patriotas de oropel) la declaran inconveniente o inviable. Ahora el asunto adquiere una proyección más inmediata con las maniobras ya directas contra la integridad nacional.

Con frecuencia vienen surgiendo desde hace algún tiempo voces de políticos y opinadores que piden regalar Ceuta y Melilla a Marruecos, y estas cosas no son casuales: se trata de ir creando opinión pública entreguista y “convenciendo” a los partidos al respecto y provocando una actitud social resignada.

El método queda inmejorablemente ejemplificado en el “Real Instituto Elcano de estudios internacionales y estratégicos”. Se trata, como vengo denunciando desde hace años, de una agencia del Foreign Office inglés, una tapadera desde su mismo título, para orientar la política exterior y en parte la interna de España en beneficio de Londres.

Y su jefe, Charles Powell, es también profesor de historia contemporánea de España (¡tomen nota!) en la Universidad católica CEU San Pablo (más nota), donde se intentan formar políticos con una orientación definida. Powell está promoviendo en el CEU y otros organismos encuentros a alto nivel en esa dirección.

Uno de ellos enfoca las razones por las que España debería regalar Ceuta y Melilla, fundamentalmente seis: (1) No tiene sentido que sean españolas. (2) Generan una fricción insoportable con Marruecos. (3) No tienen valor (económico o de otro tipo). (4) Dificultan la reclamación de Gibraltar. ( 5) Su existencia no es comprendida por los aliados de España y afectan a su imagen exterior. (6) Su población es crecientemente musulmana.

La razón más interesante es sin duda la 5. Ocurre que Marruecos es la aliada principal de Usa, de Inglaterra y más ampliamente de la OTAN en el norte de África. Cosa lógica porque, como se sabe, la OTAN defiende la democracia (Libia, Irak, Siria, Afganistán, ahora Ucrania), y Marruecos es una democracia ejemplar, a la que es preciso favorecer.

¿Qué son dos pequeñas ciudades, qué es Gibraltar para un país como España con medio millón de kilómetros cuadrados, en los que puede entretenerse como le parezca? ¿Y por qué habría que respetar las fronteras en este caso?.

La OTAN, es decir, Washington-Londres, tiene sus intereses, que son los de la libertad y la democracia (de nuevo Irak, Afganistán, Siria, Líbano, ahora Ucrania con peligro de conversión en guerra mundial) y España debe supeditarse a ellos y dejarse de patriotismos o nacionalismos estrechos. Y está la amenaza implícita de que si se niega, España podría sufrir en su “imagen exterior”.

Y no son casuales dos hechos en los que casi nadie quiere reparar, pero en los que hay que reparar: a) Ceuta y Melilla no están bajo la cobertura de la OTAN porque, evidentemente, la OTAN las considera ciudades a entregar a Marruecos a no tan largo plazo. b) Que los gobiernos que han integrado a España en la OTAN han aceptado tal situación, al tiempo que han convertido a Gibraltar en un emporio económico para Inglaterra.

o que revela hasta qué punto las corruptas oligarquías PP y PSOE son auténticos enemigos internos de la independencia y los intereses españoles más elementales.

Es preciso, es indispensable, tomar conciencia de la realidad, poner sobre la mesa, de una vez, la neutralidad de España, y es preciso extender el estado de ánimo contrario al de estos delincuentes: que no se aceptará bajo ningún pretexto tales maniobras, y que quienes las promueven deben ser conscientes a su vez de que están jugando con fuego.

Pío Moa (ÑTV España)