Buenas tardes:

Hoy le pisé la cola a un gato negro,
pasando por detrás de la escalera
y, entonces, al querer tocar madera,
rompí el espejo de casa.

Pero, a pesar de todo el desintegro,
me tengo que reír aunque no quiera ,
al ver que todavía estoy entera.

Celebrando lo mucho que me alegro,
puse el sombrero encima de la cama,
también abrí el paraguas bajo techo
y derramé la sal.

Desde este día,
creo en la buena suerte que me llama,
con la clara señal de que es un hecho,
que voy a ganar la lotería.