Pedro Sánchez ha tildado de «mentira» las exclusivas publicadas por EL ESPAÑOL, que ha desvelado que se reunió con Arnaldo Otegi para pactar la moción de censura de 2018.

Pero tanto Koldo como Ábalos han corroborado estas informaciones, desacreditando la obstinación del Gobierno y sus socios en el desmentido.

A la Moncloa ya sólo le queda retratar a Ábalos como a alguien «trastornado» ante el temor de entrar en la cárcel.

Pero ¿por qué iban Ábalos y Koldo a inventarse toda una fábula sobre un pacto secreto en un caserío que, además, encaja con la secuencia de hechos anterior y posterior a la investidura?

Además, después de tantas mentiras, la palabra de Sánchez ya no vale nada. Y por eso se antoja también ridícula la colección de inverosímiles coartadas y torpes excusas con las que Moncloa está intentando salir al paso del aluvión de escándalos.

La condena al fiscal general, la entrada en prisión del ex lugarteniente de Sánchez, la investigación a su último secretario de Organización también por el caso fontanera, el requerimiento judicial al PSOE de los pagos en metálico… sumado a la ausencia de una mayoría parlamentaria que permita gobernar.

Ante esta confluencia de escándalos que ahora afloran, el empecinamiento de Sánchez en resistir huyendo hacia adelante sólo hará que la agonía devenga en esperpento.

Cristian Campos (El Español)

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Última Actualización: 30/11/2025

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