El pasado lunes 24 de abril dos energúmenos atacaron impunemente a las personas que estaban en una carpa de VOX en el paseo marítimo en Lloret de Mar[1]. Una agresión que se suma a las sufridas por militantes y simpatizantes de dicho partido político en Cataluña con motivo de la festividad de San Jorge, y que se añade a muchas más a lo largo de estos últimos años, desde la misma fundación de VOX, en idéntico clima de impunidad.

Un día antes, el domingo 23 de abril, un aficionado del Atlético de Madrid fue amenazado, insultado, zarandeado y expulsado de su localidad en el campo del F.C. Barcelona por exhibir una bandera de España con el escudo de su equipo. Un episodio que sería escandaloso en cualquier sociedad civilizada, pero que por no ser excepcional en el Camp Nou y por su reiteración impune, debida a su vez al silenciamiento mediático que oculta, protege y fomenta este tipo de actos, muchos lo han asumido como algo sin importancia y, al fin y al cabo, normal.

Ahora bien, ¿se acuerdan ustedes de aquel caso –ese sí excepcional– en que un grupo de españoles interrumpieron un acto separatista en la librería-sede política de la Generalidad catalana en Madrid[2]?  ¿Y recuerdan la unánime condena parlamentaria, las declaraciones de Soraya y de la petición de “penas ejemplares” por aquel motivo?

Pues en eso consiste el consenso de la partitocracia: agredir a los españoles está bien, pactar con Bildu y Esquerra Republicana también. Por contra, hay que expulsar al partido de  Abascal y Ortega Lara de la política española, y si llevas una bandera de España se te puede insultar y agredir.

Lo recordaba el mismo día 24, en rueda de prensa, Jorge Buxadé, portavoz de VOX y europarlamentario: “Sin embargo, ningún programa informativo, ni ninguna gran tertulia de los medios generalistas, ningún presentador hoy ha abierto su programa hablando sobre la falta de libertad política que reina en España. […] España es el único Estado de la Unión Europea donde se puede coartar la libertad de expresión y se puede agredir físicamente a alguien por sus ideas, siempre que esas ideas sean de VOX.

España es el único país donde se puede violentar, amenazar o intimidar, siempre que no seas militante de Podemos o del Partido Socialista”. O de sus violentos socios separatistas, cabría añadir.

Por supuesto, tal estado de cosas ha sido propiciado y alentado por la partitocracia corrupta de PSOE y PP, pero no habría sido posible sin el amparo de los medios subvencionados a su servicio. Como subrayaba Buxadé: “aquellos que nunca han condenado la violencia física contra nuestros militantes, pero se pasan todo el día lloriqueando porque no les dejamos entrar en la sede (de VOX) para las ruedas de prensa…

Esos, los medios de desinformación, los medios de intoxicación… alegan ¿qué? ¿Qué libertad se les está vulnerando? La única libertad (vulnerada) que tenemos los españoles es la libertad de pensamiento, la libertad política y el derecho a recibir una información veraz sobre lo que está sucediendo en España·.

Y ese es, desde hace demasiado tiempo, el problema; que el Artículo 14 de la Constitución Española no se cumple. Lo recordamos por si acaso: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

No sorprende, pues, que al día siguiente de las citadas declaraciones del portavoz de VOX –como ya es habitual, sea lo que sea que diga–, el periodista Federico Jiménez se empeñara en atacarle con reproches pueriles, como una presunta falta de vigor en su discurso; o directamente falsos, como reclamarle valentía para pronunciarse sobre la exhumación de José Antonio Primo de Rivera.

Por lo que se ve, el periodista no escuchó la rueda de prensa completa del político… o sí, pero parece que a Fede le ciega un odio enfermizo hacia Buxadé y toma a sus propios oyentes por tontos.

La cuestión es que el tablero está inclinado y la violencia en las calles, la violencia en las palabras y la sinrazón en los comportamientos son males extendidos y difícilmente reversibles; y dichos males, junto al relato mendaz, encubridor y blanqueador de las amenazas, insultos y agresiones a VOX son las claves que permiten entender el estado de excepción permanente que se vive en nuestro país, el alcance de la “corrección política” tanto en el ámbito público como privado, y el enorme poder de esa “nueva” cheka o policía del pensamiento que vela por la imposición del pensamiento único.

Todo lo anterior explica que los ciudadanos se hallen intimidados y coartados en todo momento en lo que dicen y hacen; “justifica” encauzar coactivamente a los individuos hacia un estado mental patológico; y “excusa” que para sobrevivir sea obligada una constante autocensura y suspensión del juicio.

En este contexto se entiende el esperpento diario, la idiotización forzosa del personal a través de la televisión y la creación artificial de “fenómenos” mediáticos lamentables; desde Yoli Díaz –la que dijo aquello de “autoridades y autoridadas”–, convertida en “lideresa política”, a ese nuevo zascandil hispano, heredero de Greta, que en vez de estudiar nos alecciona sobre lo que debemos hacer para salvar el planeta.

Mientras tanto, los delincuentes que gobiernan España desde hace décadas, se dedican a robar, corromper, encizañar y destruir todo lo que pueden.

Saldo del PSOE en los últimos 40 años: 126 condenas por corrupción y 3.375 millones de euros robados, que se sepa.  Economía arruinada, descrédito de las instituciones y la sociedad dividida y enfrentada.

Saldo del separatismo: Saqueo de las arcas públicas y destrucción de la convivencia.

Filípides (ÑTV España)