Desde el Concilio Vaticano II, el plan para exterminar el catolicismo avanza a pasos agigantados en general y en España en particular y muy especialmente; salvo en la ventana de tiempo existente, del Gobierno del Caudillo.¿Cómo es posible que un país católico por excelencia se convierta en ateo en la cronología comprendida entre 1977 y 2023?
El odio hacia la religión católica y lo que representa, además de su relación directa que ellos hacen con Franco, está en estos momentos alcanzando el cenit de su obra maestra satanista.
Primero fueron los crucifijos en los colegios, luego los nombres de las calles y ahora las estatuas, o placas conmemorativas; pero lo verdaderamente sangrante, satánico y repugnante, es el derribo o retirada de las Cruces.
La Cruz, ese elemento donde Jesús De Nazaret expiro su último aliento de vida por nosotros, para salvarnos a todos, es un símbolo universal del catolicismo y por ende, algo que debe ser eliminado, o sometido a escarnio y sacrilegio en forma de actos vandálicos, pintadas etc.
Hay que tener claro que todo esto no surge de sentimientos encontrados ni son actos espontáneos de la ciudadanía; en absoluto; es un plan satánico pergeñado desde hace muchos años por los enemigos seculares y tradicionales de España: la masonería y la izquierda.
Tampoco pensemos, que este plan se esconde en el sincretismo más absoluto, no hay que mirar muy lejos: durante el “Sínodo de la Amazonía” realizado en el Vaticano en octubre de 2019; hubo la presencia de deidades heréticas y el mismo Papa bendijo a la diosa “Pachamama” (madre tierra), ¿resulta familiar verdad? ¿Tierra; planeta?…No satisfecho con ello, coloco una pelota multicolor encima del sagrario que teóricamente bendecía.
El odio a la Cruz por parte de la izquierda y la masonería es algo perpetuo. Solo el Caudillo fue capaz de sostener esas fuerzas maléficas y satánicas mientras ejerció la jefatura del Estado de España.
Andrés Céspedes (ÑTV España)