No tiene abuelas. El ministro de Transportes, Oscar Puente, compareció este jueves en el Senado para afirmar que “lo estaba haciendo muy bien”. Todo con 45 fallecidos, decenas de heridos y familias rotas por el dolor.
No. No lo está haciendo bien, ni la crítica obedece a la obsesión del “neofascismo”, como afirma. No lo ha hecho bien no asistiendo al funeral. Porque sea creyente o no, asuma el riesgo de abucheos o no, su obligación es estar con las víctimas y no esperar a un funeral laico que las víctimas no desean.
Tampoco lo está haciendo bien al ‘secuestrar’ las pruebas del accidente disparando las sospechas del “trampismo” que acompaña a su jefe el ‘cambiacolchones’. Y por cierto, ¿por que Adif ofrece dos fechas distintas de la inspección a pie del tramo de Adamuz?, ¿cuál de las dos es cierta?, ¿o quizás no es ninguna?
Y desde luego, no lo está haciendo bien al ‘vender’ como “integral” una renovación que es parcial, al tratar de colar una inversión en renovación de Adamuz de 700 millones cuando fue cuatro veces menos, en apelar al riesgo “cuasi cero” cuando mandata que el AVE vaya en algunos tramos a menos de 100 km/hora.
Y por supuesto, no lo hizo bien al no prevenir como debía, al eliminar las auditorías semestrales a los proveedores de las traviesas, al haber eliminado las unidades de prevención y coordinación, al haber recortado la inversión en mantenimiento en 95 millones de euros según la investigación de la UCO. Quizás se escude en que eso fue en tiempos de Pardo de Vera y Ábalos. Puede. ¿Pero revirtió él esa tendencia o estaba más pendiente del twitter?
“La verdad ayudará a curar una herida que nunca cerrará”
Las víctimas de la tragedia ferroviaria ofrecieron ayer su mejor rostro. Frente a la pretensión del funeral laico-masónico, la afirmación de que la única presencia que querían era la de Dios y su madre la Virgen, que Huelva es un pueblo rociero y Andalucía un pueblo creyente. Dijeron también que “la verdad ayudará a curar una herida que nunca cerrará”. Por si alguien quiere todavía oponer verdad con víctimas.
Los Reyes estuvieron 50 largos minutos abrazando y consolando. Los tres ministros enviados por Sánchez huyeron de la escena. Entraron por la puerta de atrás para evitar el jarabe democrático y se fueron por donde habían venido.
Tienen pánico al pueblo. Porque son enemigos del pueblo…
Luis Lossada Pescador (Actuall.com)