Tras entrar en vigor este jueces la eliminación del delito de sedición y la rebaja de la malversación, el juez Llarena emitió un auto por el que anunciaba que retiraba la acusación de sedición al haber sido suprimida en lo que califica como «despenalización» del 1 de octubre.

Aprovecha para recordar que la existente regulación de la sedición hasta ahora era «perfectamente homologable» a nuestro entorno europeo, desmontando el mantra de que había que homologar el delito con Europa.

Tampoco cabe considerar los hechos sediciosos de desordenes públicos agravados porque lo que hubo por parte del gobierno catalán fue un «desbordamiento» del orden constitucional, señala el juez del Supremo. Es decir, rebelión. Y en todo caso, sedición. Pero nunca desordenes públicos.

En cambio, el juez Llarena mantiene el delito de malversación sin rebaja alguna porque no observa encaje dicha rebaja con los hechos. Una interpretación que podría complicar el horizonte penal y político de Junqueras. Además, Llarena mantiene también la acusación por el delito de desobediencia.

La primera reacción de Puigdemont fue avisar que regresaría a España en febrero o marzo. ¿Por qué tan tarde? Quizás para utilizar su regreso como argumento electoral para Junts. Pero después decidió elevar el precio y advirtió que «no regresaría ni esposado ni rendido ante un juez español». O sea, no le regalaría a Sánchez la foto de unos policías oi guardias civiles trayéndole a España.

La pelota de nuevo esté en la burocracia europea. Llarena pide al Tribunal General de Luxemburgo que aclare la situación de inmunidad parlamentaria de Puigdemont. Si Luxemburgo da el ‘placet’ Bélgica debería de aplicar la euroorden. Sin análizar el fondo. Simplemente ejecutar lo que un juez de un estado socio ha dictado. Punto. Está por ver la lealtad belga.

Mientras, a nivel doméstico se empiezan a agolpar los condenados por malversación  que aspiran a ver sus penas rebajadas. Es verdad que el auto de Llarena no es un buen comienzo. Pero la reforma dice lo que dice y es seguro que los condenados llamarán a la puerta pidiendo que les apliquen la rebaja.

El resultado de un día gris para la historia de España es una alfombra roja para quienes pretenden destruir la nación una vez que los mecanismos de defensa frente a los sediciosos han sido desmantelados. ¿Existe alguna nación más suicida que la española? La segunda conclusión es que hoy es más barato que ayer meter la mano en la caja del esfuerzo fiscal de todos.

Hoy es un día feliz para los corruptos y un día triste para los contribuyentes honrados. ¿Por qué algo tan grave no pasa factura electoral?, ¿por qué los españoles estamos abonados al hooliganismo político?, ¿se trata quizás de una mala herencia de nuestra guerra civil?, ¿no es hora de mirar al futuro y aspirar a mayor dignidad que a que ganen los míos ‘manque pierda’?

Luis Losada (ÑTV España)