La respuesta es indudable: ¡Nadie!

Sí hay españoles amantes de su Patria que lo hacen a título individual, perlo las gueras no se ganan gracias a individuos aislados. Y la aniquilación de España es una guerra a muerte de la Sinagoga de Satanás contra ella desde hace seiscientos años especialmente. Es su principal objetivo como escribí en el artículo anterior. Es una Ejército bimilenario perfectamente organizado el empeñado en eliminarla de la faz de la tierra.

Y frente a esa máquina victoriosa que ya es dueña del mundo qué organización tiene nuestra nación para oponérsele. ¡Ninguna! Quien debiera hacerlo y cuenta con medios para ello –el Gobierno de la Nación—está en manos de traidores, cobardes y canallas, además de estúpidos descerebrados. Nunca desde que se escribe la Historia ha existido unos gobernantes más miserables, y despreciables. Por lo tanto el ejército satánico de la Sinagoga tiene el campo libre.

Podríamos pensar que hay otra organización que le debe a España muchísimo y podría ser fundamental en la defensa de nuestra Patria, como es la Iglesia Católica pero tampoco tiene el menos interés en  dar la cara por ella.

Es más con la excusa de que no hay que  mezclar política con religión resulta un tema tabú para la Jerarquía eclesiástica.

Como digo más arriba la defensa de la nación contra un poderoso ejército enemigo no está al alcance de individuos aislados. Pero desgraciadamente  ni nuestro carácter ni nuestras costumbres facilitan la unión de esos individuos para intentar lo que sí supo hacer el general Mola hace unos noventa años.

Tampoco es posible contar con los mandos militares y el Rey para cumplir el mandato constitucional de utilizar su fuerza para evitar la destrucción de la nación, por lo tanto, personalmente veo muy claro que  nuestra Patria, salvo una ayuda milagrosa del Cielo, está condenada a desaparecer como nación en no mucho tiempo.

Por otra parte ni siquiera nos queda la ilusión o sueño de ver a los españoles preocupados por ese triste fin de la primera gran nación moderna y de Historia inigualable. Se han  vuelto –nos hemos vuelto–  tan pobre gente que ni sienten  el orgullo de ser españoles, ni les preocupa la situación… Pero viven  entusiasmados con sentirse diferentes,  ensalzando las regiones a la categoría de nuevas “nacioncitas” y “estadines” para gloria de unos lideres mequetrefes –¡ladrones en su mayoría!– de esa ruinosas para el pueblo, “ diecisiete autonomías”.

(Una aclaración. Lo mío son las matemáticas y no ha mucho recibí una carta de un grupo de ingenieros cubanos que viven en los Estados Unidos y me decían que había sido yo el mejor profesor de matemáticas que habían tenido, incluidos los de las universidades norteamericanas.

Pues bien,  mi capacidad de cálculo no llega a entender cómo con un sueldo anual en torno a los doscientos mil euros, los ex-ministros, ex-altos funcionarios  de la democracia, y los políticos en general,  en tres o cuatro años logran amasar fortunas de millones de euros. Le doy vueltas al milagro y no encuentro la fórmula. A lo mejor las matemáticas han cambiado las reglas, una vez muerto Franco)

Ante semejante realidad la pregunta siguiente es: Si nadie defiende a España  y no queremos verla desaparecer ¿Qué debemos hacer?

La respuesta es tan  sencilla y breve  como la que doy al inicio de este escrito: ¡Despertar!

España está amodorrada o en coma, equivalente, en este caso equivale.

Cuando esto le ocurre a una nación,  los culpables son siempre las clases dirigentes. El pueblo también lo es, sin duda, pero tiene una cierta excusa: ha de procurar traer el para sus hijos, en un mundo  con menos entrañas cada día, y a ello dedica la  práctica totalidad  de su tiempo. El poco que le queda lo invierte en distraerse.

El pueblo podría hacer algo en la defensa de España pero los medios de comunicación son la fórmula elegida por la Sinagoga de Satanás para embrutecerlo,  borrando de su mente todo ideal y  obsesionándolo con pasar distraídamente su escaso ocio.

Por lo tanto no es tarea fácil despertarlo y desamodorrarlo. Es el triste panorama que  tenemos,

Resumiendo  salvar a España en última instancia es misión nuestra y si también nosotros escurrimos el bulto el desastre no lo evitará nadie y, evidentemente, será peor que el de 1898.

 A propósito del mismo: Se va confirmando que España no perdió la guerra con los Estados Unidos, sino que nuestro Gobierno traidor tenía pactada la derrota con  los Estados Unidos, para venderle en forma denigrante,  los últimos girones de nuestro Imperio.

La armada española era superior a la norteamericana y la podría haber destruido y los almirantes españoles acataron la comedia que les hicieron representar, mientras nuestra armada muy superior a ala USA se quedaba en la península o paseándose por los mares…

Gil de la Pisa Antolín (ÑRV España)