Dicen que los fantasmas del pasado vuelven cuando menos se les espera, y en España tenemos uno con nombre y apellidos: José Luis Rodríguez Zapatero. Sí, aquel presidente que llegó al poder de la manera más convulsa posible, cabalgando a lomos del 11M y de la emotividad de una nación conmocionada. Y que, con sonrisa de vendedor de seguros y promesas de “talante”, nos llevó a la polarización más rentable para sus herederos políticos.
El lema que mejor le define podría ser el que reza: “Esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios”. Porque si de algo sabía el inquilino de La Moncloa de 2004 a 2011 era de jugar al escondite con la verdad. Prometió el pleno empleo, negó la crisis económica mientras España ardía en cifras de paro, y dejó el país como un solar financiero… pero eso sí, con leyes sociales que aún hoy se usan como cortina de humo cuando no hay otra cosa con la que entretener al personal.
Su influencia en la sombra sobre el actual gobierno es tan evidente que casi se podría decir que Sánchez es el remake en HD de aquel experimento de laboratorio político. Zapatero fue el pionero en inventar la España dividida: buenos contra malos, progres contra cavernícolas, rojos contra fachas… Todo un manual de polarización que hoy sus discípulos aplican con devoción litúrgica.
Lo irónico es que, aunque Zapatero se presenta como el sabio consejero enriquecido en segundo plano, su silencio actual pesa más que sus discursos de antaño. Es el silencioso notario de un gobierno que juega al mismo ajedrez de bloques irreconciliables. Cuando habla, nadie le escucha; cuando calla, todos sospechan. Un lujo al alcance de pocos.
La historia, con su manía de repetir los mismos errores disfrazados de modernidad, nos demuestra que aquel talante blandito fue en realidad el ensayo general de lo que hoy vivimos, un poder que se sostiene más por el enfrentamiento social que por la gestión real.
Al final, su verdadera herencia es clara, un país donde los ciudadanos cada vez se hablan menos, pero los políticos cada vez gritan más. Y ahí, desde la penumbra, sonríe el maestro que enseñó que dividir es mucho más rentable que gobernar.
Salva Cerezo

Categorizado en:

Política,

Última Actualización: 29/08/2025

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