Brian Moor en su novela Lies of Silence (Mentiras de silencio) publicada en 1990, pone ante los ojos de la sociedad irlandesa las vicisitudes que vivía Irlanda por el enfrentamiento entre católicos y protestantes. El título de la novela lo dice todo: cómo la sociedad se escondía tras el silencio y los desmanes de unos y otros. Eran mentiras y cobardías de silencio que son las peores.

Las feministas, esas mujeres empoderadas lo sabían antes, durante y después…y callaban mintiendo con su silencio atronador, con su cobardía silenciosa.

Yo llamo a esas injustamente denominadas feministas de carne y pedigrí-otras luchan por sus derechos en países azotados por el radicalismo musulmán, las verdaderas feministas- de las izquierdas más rancias, cómodas, casposas y falsas del mundo “las bienpagás”

Estaban a sueldo de los puteros indeseables que ultrajaban y ultrajan a las mujeres al tiempo que se mesan las barbas y se rasgan las vestiduras jurando en arameo que su feminismo los llevará a prohibir la prostitución.

Ese sueldito por gritar, calumniar y acusar cuando eran otros los que ultrajaban a las mujeres y por callar cobardemente cuando sus jefes retozaban con las carnes de esas mujeres que, como ganado, eran transportadas en furgonetas hasta los paradores, para allí satisfacer la lujuria de unos cerdos con vitola de defensores de la mujer.

¡Es que todo lo que gira en torno a estos cerdos por muy ministros y cargos varios en el gobierno que fueran, es vomitivo! Ellos, ejecutores de las vilezas y canalladas contra las mujeres, ellas, las “bienpagás”, Como decía Miguel Hernández en su poema “Hambre” en el que a esta calaña les llama “los que entienden la vida como un botín sangriento, tiburones de voracidad” “Barrigas satisfechas, cerdos con un origen peor que el de los cerdos”

Estas feministas a sueldo callaban y callan los desmanes y atropellos de sus jefes ante los que se ponían en posición genuflexa. Jefes tarados mentales que sólo ven en vosotras carne fresca, mercancía para lujuria.

Estas feministas que, al igual que Orwell cierra su novela “Rebelión en la granja” han pervertido tanto su falso feminismo, han devenido tanto en cerdas feministas que en un momento ya no “Había duda de la transformación ocurrida en sus caras.

Asombrados quienes las miraban, pasaban sus miradas de las cerdas a las “bienpagás” feministas y de las bienpagás feministas a las cerdas, y nuevamente de las cerdas a las bienpagás feministas, pero ya era imposible distinguir quienes eran las bienpagás feministas y las cerdas”.

Mentiras y cobardías de silencio de unas feministas impostadas “bienpagás” cuyo feminismo no logra pasar de sus ingles.

ÑTV España

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Última Actualización: 26/06/2025

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