Pedro Sánchez es un peligro para “El País”, y me refiero al periódico y a España.
La cabecera que fundó Jesús de Polanco ha perdido credibilidad al convertirse en una agencia al servicio del Palacio de la Moncloa y ha devaluado una historia que durante años fue referente del periodismo.
Su línea editorial se balancea según las consignas, las filias o las fobias de Pedro Sánchez, y la permanencia o el despido de redactores, colaboradores y directivos, también.
Han preferido devaluar el capital humano de prestigiosos periodistas y pensadores que han recalado en The Objective, una de las referencias más creíbles del panorama mediático, junto a otros medios despreciados por el gobierno.
Hoy ese periódico, dirigido por Alvaro Nieto, un ex directivo de El País, publica documentos con imagen y sonido del día que Pedro Sánchez, con la colaboración de terceros, intentó dar un pucherazo contra sus compañeros de partido.
Aquel día en Ferraz hubo llantos, cabreos e indignidad intolerable por parte de Pedro Sánchez y su banda, pero a pesar de las evidencias nunca fue denunciado ante la justicia por ninguno de los militantes perjudicados a pesar de la prueba gráfica que le incriminaba. La falta de arrojo o el fanatismo de su ideología les llevó a ser cómplices de un delito.
Las víctimas de Sánchez son la gente de su partido que le siguen por necesidad o fanatismo y se han quedado sin argumentos porque The Objective ha publicado unos videos que acreditan el pucherazo de un dictador en un comité federal de su partido.
Sánchez coordinó la ejecución de ese crimen político creyendo que podía estafar a sus compañeros del PSOE que vieron cómo sacaban de tapadillo una urna con papeletas en su interior.
En el video Susana Díaz se enfrenta a un Sánchez que no está dispuesto a que nadie le estropee la ejecución del delito que él y sus cómplices estaban perpetrando.
Con esas pruebas un fiscal podría tomar nota de lo que sucedió aquel día y abrir una investigación criminal que podría llevar ante el juez al principal sospechoso. Estos datos incomodan a los medios que no militan en la información libre y plural porque chapotean en la miseria de una ideología incompatible con el rigor y la autocrítica.
Diego rmario